Sola, tú, yo y el mar
Tome mis maletas, tire del ancla y zarpé. El mar me asechaba como un monstro a quien le molestaba mi presencia. Hubieron tormentas que tambalearon mi barca, pero tú estuviste allí. Tomaste el timón y me dijiste “No hay problema”. Me convenciste de que a tu lado todo era mas sencillo. Sonreíste y yo me enamoré, me alentaste y yo me ilusioné, viví cada momento con tranquilidad porque a mi lado tú prometiste estar. La marea bajó, yo creí en tus esperanzas, en tus sueños y tus ilusiones, viví cada una de ellas como si fueran mías y las hice parte de mi vida. Gracias a ti conocí el amor, sacudí mi empolvado corazón que ya viejo de esperar volvió a latir una vez más. Después de dos semanas dentro de este gigantesco mar, me he convencido que contigo una eternidad debo estar, junto a ti debo permanecer porque sé que sola nunca me dejarás. Nuestra barca ha tenido fallas, en tres semanas he aprendido que muchas filtraciones de agua puedo tapar, aprendí a tomar un martillo y a tu lado trabajar para que nuestra barca siempre pueda navegar. Tú dices que esta barca al fondo nunca irá a parar, yo sonrío porque se que Dios nunca nos separará. Ya son cuatro las semanas y anhelo a tierra llegar. He aprendido a vivir, a soñar y a sonreír, tu dices que soy todo lo que en tu vida has pedido y has esperado, dices que por fin Dios tus suplicas ha escuchado y que mi destino es permanecer estar a tu lado. Llega la sexta semana y por fin llegamos a tierra, nuestra primera noche está llena de amor. Un miedo se apodera de mi y me hace perder los estribos. Me llevas a la cama y haces entregarme a ti. Cada una de las prendas caían lentamente, con tu respiración cerca de mí todas mis emociones enloquecieron, mi cuerpo experimentaba un cambio de temperatura, tu cuerpo y el mío tan cerca sudaban, eso ni tu ni yo pudimos controlar. Esa noche descubrí el placer de dos cuerpos volviéndose uno solo para mostrar que es verdaderamente amar. Ya son siete semanas y decides partir tu solo. Ver el mar como un solitario marinero. Duele ver tu partida pero tus sueños e ilusiones quedan conmigo grabadas en mi corazón. Prometiste volver y creo de nuevo en tu promesa. Una, dos, tres semanas y mi barca sigue igual, de este puerto has salido hacia el fin del mundo. Solamente me pregunto, ¿Esperar o no esperar? Te esperaré hasta que decidas regresar, pero, si tu decisión es quedarte a mitad del mar dará igual porque mis vestidos en este muelle desaparecerán.
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domingo, 13 de marzo de 2011
Un viaje con Liz y Hans
Escucho una guitarra que me lleva hacia mí. Algo dentro, muy dentro de mí brilla como el sol, solo hay un problema, ¿Dónde está?
Una voz grita, escucho un suspiro, esa guitarra me enamora, me lleva hacia ella, yo pregunto, ¿A dónde?
Verde, amarillo y rojo. Son los colores que cruzan por mi mente, un duende saca un extraño cigarro que me hace curiosear, algo me duerme y pregunto ¿Qué es?
No siento mis pies, la voz vuelve a gritar, “estás loco como el coco” y me pregunto ¿Quién es?
Hans sale de la hierba, carraspea su garganta y dice: “Dentro de la maleza hay una guitarra, ella canta, ella grita, ella llora y me pide que vuelva cada tarde. Llega hasta ella, si puedes, y pide que diga su nombre” y me pregunto ¿Por qué?
Camino, me adentro en la maleza, todo está tan lejos, la niebla se hace espesa y no veo nada. Mi única guía desaparece, no puedo escuchar su melodía. De repente una voz a mi espalda pregunta ¿A quién buscas?
¡Esa es la voz! Pensé. La melodía que me hizo morir y nacer en un instante. Ella dijo “Hola” y no pude responder. Las lianas sujetaron mis pies tan fuerte que no pude moverme. Puse toda mi atención en mis pies que no me percaté de que una liana enrollaba mi cuello. Ella ve fijamente mi rostro y pregunta ¿Qué haces aquí?
“Tu melodía me ha traído hasta acá. Me ha enamorado e hipnotizado. Dime tu nombre” exigí. Ella solamente pregunta ¿Para qué?
“Si te lo digo en un instante despertarás y nunca de mí sabrás. Puede no importarte y antes de eso solo diré: soy tu pasado y de mí tan fácil nunca te pudiste librar. Te soltaré diré mi nombre y encontrarás lo que más has buscado y la razón por la cual escuchaste la guitarra. Mi nombre es Liz ¿Ahora a dónde irás?”
Las lianas de mis pies se soltaron, mi mente mil vueltas dio en un largo viaje. Ahora entiendo porque veo la luz, ahora sé porque mi guitarra. Di mil vueltas para encontrar mi pregunta ¿Quién soy?
"Es lindo saber que puedo contar con ustedes"
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jueves, 10 de marzo de 2011
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