This night

Que fría e intrigante está la noche de hoy.  El viento sopla fuertemente como lo hace en las noches de invierno, ¿Que sucede? ¿Acaso el verano ahora se vuelve frio?  Salgo de mi laboratorio de contabilidad con la esperanza de no encontrar a nadie que pueda detenerme.  Rebeca escribe, saco mi celular del bolsillo y leo “Hace una linda luna” veo el obscuro cielo y me percato que tiene toda la razón.  Llego al kiosco y a mi primo escribo “Eh salido, tengo mucho sueño. No podré esperarte así que te veo mañana”.  En la universidad cada alma vive en su mundo, veo una pareja de novios besándose en uno de los corredores y río pensando en si verdaderamente el amor puede subsistir en una noche como la de hoy.  Camino por el parqueo que me lleva hasta la salida, veo un par de estudiantes fumando y a otro trio borracho caminando hasta el estacionamiento número 5 de la universidad, en su intento por entrar un guardia los detiene, les pide groseramente sus documentos y empieza una riña, los tres estudiantes se lanzan contra el guardia que saca un revolver y dispara.  Ignoro lo que pueda suceder entre los estudiantes en estado de ebriedad y el guardia, pienso que si no es conmigo no tiene razón por la cual deba importarme o afectarme.  Camino por la calle y me doy cuenta de que la noche está muy extraña, por las calles la gente camina sin saber a donde va y mucho menos hacia donde quieren ir.  Siento el frío viento y pienso que se parece mucho a la noche del 25 de diciembre.  Paso por el viejo puente que muchas veces escuchó mis suplicas y consoló mis llantos.  Veo a un grupo de pilotos de buses jugando cartas y veo como con entusiasmo apuestan lo poco que pudo haberles dejado su agitado día. Pienso, “jugarán a las cartas con el mismo ánimo con el que apuestan cada día su vida?”  vivo en un país donde matar pilotos de buses es tan común como matar cucarachas en la cocina de mi casa.  Sigo caminando y pienso que soy como las personas que no saben a donde ir.  La noche sigue extraña y consigo lleva a ese viento con aires de complicidad.  Tengo miedo, y me pregunto ¿Miedo de que?  Tal vez porque experimento muchos cambios en mí, creo que estoy empezando a madurar y por fin dejo atrás los recuerdos que no me dejan ser feliz, sin embargo siento mucho miedo.  Paso a la tienda y pienso ver sombras, el tiendero dice “'¿Que querés?” me sorprende su poca falta de atención y salgo.  Escucho un grito ahogado entre el fuerte viento, se parece mucho como a el de una chica pidiendo auxilio, volteo a ver pero no hay nada.  La calle ahora me parece vacía, mis pies caminan sobre ella por inercia, tengo un cuerpo cansado de vivir una rutina aburrida y tediosa.  Llego a mi casa y me encuentro con la misma mierda de los viernes.  Salgo al patio y la noche no cambia en nada, veo otra sombra, esta vez me parece ser la de un niño.  Me siento en mi cuarto a estudiar y le cuento a Rebeca sobre mis visiones, ella trata de darme ánimos diciendo que solamente son reacciones del cansancio.  Me siento en el sillón y empiezo a leer.  Me sumerjo en la lectura haciendo caso omiso de todo lo que a mi alrededor pasa, mi libro habla de exorcismos y demonios, la piel se me eriza de pensar e imaginar que tengo mis mas grande temor en mis manos.  El sofá tiembla, pero no le presto atención.  Escucho mi nombre en la cocina y me dirijo a ese lugar.  “Si” digo a mi madre pero no hay nadie.  Lleno un vaso con agua y la tomo de un sorbo.  El agua burbujea y sigo sin prestarle atención.  Camino y veo la puerta de la refrigeradora abierta, ¿Estaba así antes? Que importa.  Vuelvo de nuevo al sofá, sigo leyendo y esta vez un susurro me saca de mi habitación.  Tengo miedo y sin embargo sigo ese susurro.  “Te amo y te necesito” palabras que se cruzan por mi mente al escuchar tan dulce melodía. Reacciono y me pregunto ¿Acaso soy capaz de recibir amor?  Todo parece ahora llevarme hacía la extinción, el miedo sigue y no puedo controlarlo.  “Saldré a caminar” escribo y hago click en  enviar, Rebeca responde “no lo hagas” Erick dice “tené cuidado” y Dorian siempre apoyando escribe “la noche esta muy sola”.  No hago caso a ninguno de los tres, este momento será solo la noche, la luna y yo.  Abro la puerta de mi casa y veo a un niño parado frente a ella.  Sus ojos brillan extrañamente, denotan odio y tristeza.  Abre la boca y de sus labios salen unas extrañas palabras “manet illud”.  No entiendo lo que dice solo veo como desaparece, es extraño ver a alguien flotar pero ahora que he salido de mi casa no puedo dar vuelta atrás.  Camino con el miedo invadiéndome completamente el niño que acabo de ver si lugar a duda no era normal.  Cruzo en la equina y dejo que mis emociones me guíen.  Quiero dar marcha atrás pero ya es muy tarde.  Sigo caminando y el viento es cómplice de lo que me espera, esta fría noche llevaba consigo aires de maldad que seguramente no me llevan a buen final.  Levanto la mirada y esta vez veo a una bella dama.  Ella toma mi mano y me arrastra junto a ella, el miedo ha invadido tanto mi mente que no me deja avanzar.  Voy arrastrado hasta un lugar donde solo ella sabe donde se encuentra, empiezo a llorar y le suplico a Dios que me despierte de esta horrible pesadilla.  Ella voltea a verme y veo que sus ojos no tienen pupilas.  Ojos blancos como la niebla de esta obscura noche.  Sus vestidos poco a poco van desgarrándose en el empedrado callejón.   Si tan solo pudiera regresar a mi casa y de allí no salir.  Lloro amargamente sin saber la razón, mi cuerpo está frío a causa del miedo que siento, la mano logra soltarme y me levanto para seguir con esta agonía.  Si tan solo pudiera saber hasta donde llegaré.  Sacudo el polvo de mi ropa y me dirijo hacia donde ella se encuentra.  La veo con una vestido negro, a orillas de un peñasco.  Dentro del sonido escucho una voz que dice “Grata a mortem tuam”  Mi muerte ha llegado.  Un destello sale de los arboles y todo ha acabado.   Abro los ojos y veo un caos, mi camilla está junto a las de otros pacientes gritando y pidiendo auxilio.  ¡Estoy en un hospital!  Vuelve de nuevo la voz y con ella la vieja dama que me dice “De mí jamás te podrás escapar”

Sola, tú, yo y el mar

Tome mis maletas, tire del ancla y zarpé.  El mar me asechaba como un monstro a quien le molestaba mi presencia.  Hubieron tormentas que tambalearon mi barca, pero tú estuviste allí.  Tomaste el timón y me dijiste “No hay problema”.  Me convenciste de que a tu lado todo era mas sencillo.  Sonreíste y yo me enamoré, me alentaste y yo me ilusioné, viví cada momento con tranquilidad porque a mi lado tú prometiste estar.  La marea bajó, yo creí en tus esperanzas, en tus sueños y tus ilusiones, viví cada una de ellas como si fueran mías y las hice parte de mi vida.  Gracias a ti conocí el amor, sacudí mi empolvado corazón que ya viejo de esperar volvió a latir una vez más.  Después de dos semanas dentro de este gigantesco mar, me he convencido que contigo una eternidad debo estar, junto a ti debo permanecer porque sé que sola nunca me dejarás.  Nuestra barca ha tenido fallas, en tres semanas he aprendido que muchas filtraciones de agua puedo tapar, aprendí a tomar un martillo y a tu lado trabajar para que nuestra barca siempre pueda navegar.  Tú dices que esta barca al fondo nunca irá a parar, yo sonrío porque se que Dios nunca nos separará.  Ya son cuatro las semanas y anhelo a tierra llegar.  He aprendido a vivir, a soñar y a sonreír, tu dices que soy todo lo que en tu vida has pedido y has esperado, dices que por fin Dios tus suplicas ha escuchado y que mi destino es permanecer estar a tu lado.   Llega la sexta semana y por fin llegamos a tierra, nuestra primera noche está llena de amor.  Un miedo se apodera de mi y me hace perder los estribos.  Me llevas a la cama y haces entregarme a ti.  Cada una de las prendas caían lentamente, con tu respiración cerca de mí todas mis emociones enloquecieron, mi cuerpo experimentaba un cambio de temperatura, tu cuerpo y el mío tan cerca sudaban, eso ni tu ni yo pudimos controlar.  Esa noche descubrí el placer de dos cuerpos volviéndose uno solo para mostrar que es verdaderamente amar.  Ya son siete semanas y decides partir tu solo.  Ver el mar como un solitario marinero.  Duele ver tu partida pero tus sueños e ilusiones quedan conmigo grabadas en mi corazón.  Prometiste volver y creo de nuevo en tu promesa.  Una, dos, tres semanas y mi barca sigue igual, de este puerto has salido hacia el fin del mundo.  Solamente me pregunto, ¿Esperar o no esperar?  Te esperaré hasta que decidas regresar, pero, si tu decisión es quedarte a mitad del mar dará igual porque mis vestidos en este muelle desaparecerán.

Un viaje con Liz y Hans

Escucho una guitarra que me lleva hacia mí.  Algo dentro, muy dentro de mí brilla como el sol, solo hay un problema, ¿Dónde está?

Una voz grita, escucho un suspiro, esa guitarra me enamora, me lleva hacia ella, yo pregunto, ¿A dónde?
Verde, amarillo y rojo.  Son los colores que cruzan por mi mente, un duende saca un extraño cigarro que me hace curiosear, algo me duerme y pregunto ¿Qué es?

No siento mis pies, la voz vuelve a gritar, “estás loco como el coco” y me pregunto ¿Quién es?

Hans sale de la hierba, carraspea su garganta y dice: “Dentro de la maleza hay una guitarra, ella canta, ella grita, ella llora y me pide que vuelva cada tarde.  Llega hasta ella, si puedes, y pide que diga su nombre” y me pregunto ¿Por qué?

Camino, me adentro en la maleza, todo está tan lejos, la niebla se hace espesa y no veo nada.  Mi única guía desaparece, no puedo escuchar su melodía.  De repente una voz a mi espalda pregunta ¿A quién buscas?

¡Esa es la voz! Pensé.  La melodía que me hizo morir y nacer en un instante.  Ella dijo “Hola” y no pude responder.  Las lianas sujetaron mis pies tan fuerte que no pude moverme.  Puse toda mi atención en mis pies que no me percaté de que una liana enrollaba mi cuello.  Ella ve fijamente mi rostro y pregunta ¿Qué haces aquí?

“Tu melodía me ha traído hasta acá.  Me ha enamorado e hipnotizado.  Dime tu nombre”  exigí.  Ella solamente pregunta ¿Para qué?

“Si te lo digo en un instante despertarás y nunca de mí sabrás.  Puede no importarte y antes de eso solo diré: soy tu pasado y de mí tan fácil nunca te pudiste librar.  Te soltaré diré mi nombre y encontrarás lo que más has buscado y la razón por la cual escuchaste la guitarra.  Mi nombre es Liz ¿Ahora a dónde irás?”

Las lianas de mis pies se soltaron, mi mente mil vueltas dio en un largo viaje.  Ahora entiendo porque veo la luz, ahora sé porque mi guitarra.  Di mil vueltas para encontrar mi pregunta ¿Quién soy?

"Es lindo saber que puedo contar con ustedes"
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