Despiértame cuando se esconda la luna – Parte II: Déjame tirado para nunca más regresar

Esto fue lo que sucedió, hoy 30 de noviembre de 1998. Parado a las 6 de la tarde en el lugar en cual nos dimos nuestro primer beso. Observando, sin nada más que hacer, como el amor de mi vida desaparecía junto con el atardecer de esta maldita tarde. El miedo era el único dueño de mi cuerpo, di mi mente y de mi corazón. ¿Ahora qué? No había ninguna razón más dentro de mí por la cual pudiera luchar ¿De qué servía? Absolutamente de nada. Ella se marchaba con mis sueños, mis metas y mis ambiciones dentro de su maleta, las llevaba para perderse junto a ella. Sin percatarme de lo que sucedía, llegué a la conclusión de que estaba de rodillas y cabizbajo, no entendí en qué momento le rogué que no se marchara. De mis ojos brotaban ríos de lágrimas, a unos cuantos pasos un cofre hecho pedazos y a escasos centímetros del mismo un anillo de compromiso. ¿Dónde está ahora Dios si es que existe? ¿Dónde quedaron las peticiones de mi madre a la Virgen? ¿Dónde están? Me han dejado solo cuando más los necesitaba. ¡Sólo quería tenerla a mi lado por el resto de mi vida! ¡Sólo quería hacerla feliz! ¿Ahora que sigue? Nada, absolutamente nada.

El sol se escondió y detrás de él se escondieron mis esperanzas de un mundo mejor. Pasaron una, dos, tres horas, yo seguía en el mismo lugar lamentando sobre lo que pudiera haber pasado y fumando como un degenerado que busca una explicación a algo que nunca existió. Luego de 20 minutos más tarde, logré recapacitar y pensar en la única persona que me quedaba y por quien debía de dejar de humillarme ante nadie, mi madre. Limpié mi pantalón y me dirigí hasta el auto. Encendí el motor y esta vez apague el radio. Comencé a manejar sin parar de llorar. Manejé a una velocidad de 120 kph por los siguientes dos kilómetros de la carretera. ¡Un árbol! Ese fue mi último recuerdo.

Despiértame cuando se esconda la Luna - Parte I: El Rechazo

- No es por mí ¡Entiéndelo! ¡Es por ti! No es porque tú seas malo, es porque yo no puedo estar a tu lado.

- ¿Cómo eres capaz de decidir por los dos?  Si tú dices que es por mi bien, ¿Por qué demonios decides por mí? ¿Por qué no dejas que también elija? ¿Quién diablos te crees para dejarme varado en medio de la nada y sin equipo para sobrevivir? ¡Contéstame carajo!

- Entiende que no podemos seguir, lo siento pero lo nuestro llegó hasta acá.  ¡Adiós!

Dio media vuelta y se marchó, se fue como el viento que sopla en noviembre, rápido y sin regresar.  Mis piernas temblaron a causa del pánico que había dentro de mí, mi mano derecha soltó un cofre que tenía sujetando entre sus dedos haciéndose añicos.  Estaba siendo abandonado por la persona quien creí me amaba.  Sentí que dos frías gotas corrían por mi mejía izquierda llegando hasta mi boca donde sentí la amargura del momento.  Estaba parado, inerte e incapaz de poder detenerla y suplicarle que permaneciera a mi lado. La dejé ir, solamente aceptando que se fuera tras el horizonte.  Mi nombre es Juan Pablo, y esto fue lo que me sucedió:

Era una tarde del 30 de noviembre de 1998, me sentía nervioso por lo que ese día significaba para mí.  Tomé mi saco y me vi al espejo esperando lucir espectacular para el momento que se avecinaba.  Tocaron la puerta de mi cuarto.

- Hijo, ¿puedo pasar? – preguntó mi madre.

- Si por favor, necesito que me digas como me veo.

- Hay hijo, quítate esa camisa.  ¿Como se te ocurre ese color? Pareces arbolito de navidad.

- ¡Madre! Pero si es mi camisa favorita.  Waaaaa está bien dame tu una que le quede bien.

- ¿Te sientes nervioso? – preguntó mi madre entregándome una camisa de un color celeste suave.

- Si madre, estoy hecho un manojo de nervios.

- Jaja – río - recuerdo el día que tu padre me propuso matrimonio – dijo mi madre entre suspiros - Ya ves, esa se ve mejor.

- Está bien, está bien.  Me llevaré esta.

- Es una buena muchacha hijo.  Te casarás con una de las mejores mujeres del pueblo.

- Lo sé madre.

- Si hijo, ve con cuidado.  Desde aquí le pediré a la virgencita de Fátima que todo te salga de maravilla.

Despedí a mi madre con un beso en la mejía y ella me respondió con una bendición. Salí de mi casa hacia el estacionamiento de mi auto, ya que no contaba con un parqueo propio en mi casa. Encendí el auto, escuché música romántica y me dirigí hasta el restaurante donde me esperaba mi futura prometida. Iba cantando muy feliz, con el corazón agitado y muriendo de los nervios. El trayecto me pareció un camino muy largo, aunque en realidad estaba a escasos 20 km de mi vivienda. Llegué al restaurante y la vi con algunas maletas en las manos, me pareció extraño aunque no le presté importancia. Me estacioné, revisé que en la bolsa izquierda del saco estuviera el cofre del regalo, baje del auto y me dirigí hasta donde se encontraba.

- ¡Hola amor! – la saludé con un profundo beso y muy emocionado – te he extraño tanto – le susurré al oído.

- Tengo algo muy importante de lo cual quiero que platiquemos – dijo y en ese instante sentí una tristeza muy profunda en su voz.

- Yo también necesito decirte algo – le dije alarmado y al mismo tiempo emocionado – pero antes comamos un poco que estoy muriendo del hambre.

- ¡No! ¡Tiene que ser ahora!

- Vamos cielo, tranquilízate. Te prometo que hablaremos, pero antes déjame tranquilizarte, por favor, cenemos y luego platicaremos todo lo que tú quieras. – le dije tratando de convencerla para que se calmara - Tú siempre has dicho que antes de hacer algo muy importante en tu vida, debes de complacer la barriga.

- No quiero que vayas a evadir el tema.

- Te prometo que no será así.

Le tomé la mano y sentí un cierto rechazo en ella. Tomé una de sus maletas sin hacer pregunta alguna para no apresurar lo que tenía que decirme. Sabía que si entrabamos en detalles, por su reciente actitud, no podríamos cenar tranquilamente. Tenía que empezar a ingeniármelas para hacer que se sintiera bien y de esa manera mi propuesta fuera en un momento muy especial. Entramos al restaurante, en mi interior algo me decía que las cosas no marchaban bien. Cenamos, teniendo una cena bastante tensa. Yo trataba de abrir conversación y ella se esmeraba en matar cualquier tema del cual pudiéramos hablar. Con cada segundo que transcurría, se ponía más tenso el ambiente y el momento. Deseaba con todas las fuerzas entrar en su mente y saber que era lo que en realidad sucedía porque su silencio me hacía daño, mucho más de lo que pudiera controlar. ¿Por qué no le preguntaba que sucedía? No quería entrar en detalles, aunque esa pregunta hiciera que todo volviera a la normalidad, prefería buscar y encontrar mis propios medios para saber que era lo que en realidad le sucedía. Pasamos una hora y media sentados en una mesa como dos completos desconocidos, en donde una de las partes deseaba hablar y la otra parte solamente ignorar. Terminamos de cenar y al llegar el mesero por la cuenta, ella sacó su cartera dispuesta a pagar la cuenta. Ese detalle hizo que el miedo saltara dentro de mí.

- ¿Cómo se te ocurre que tú pagarás? No señorita, disculpa pero yo te traje acá y no dejaré que te hagas cargo de esto.

- No sabes si esta podría ser nuestra última cena, tú siempre has hecho todo por mí. Déjame despedirme de una buena manera.

¿Despedirse? ¿De qué trataba todo esto? ¿Qué intentaba dar a entender con despedirse? Miles de preguntas brotaron en mi cabeza, esa palabra había hecho que mi corazón diera un giro. El miedo que antes había sentido, se estaba apoderando de todo mí ser. En cuestión de un segundo se apoderó de mis sentimientos, de mis pensamientos y de mis emociones. ¿Qué estaba pasando? Mis planes y deseos se venían abajo como un alud. Tenía que hacer algo pronto si quería que esto no terminara en un desastre.

- Necesito que hablemos, ir a otro lugar y así puedas decirme lo que tienes que hablar conmigo y explicarme el porqué las maletas. – le dije sonriente.

- Eso es lo que espero al salir de acá.

Llegó el mesero, ella pagó la cuenta, salimos del restaurante. Ella subió al auto y manejé hasta el lugar en donde nos habíamos hecho novios. Eran unas viejas canchas de basquetbol a escasos 3 kilómetros del pueblo. Manejé despacio luchando contra su rechazo y entablar alguna conversación con ella lo cual fue imposible. Llegando a nuestro destino, me dirigí a ella y así hablar, mi sorpresa, una lagrima corriendo por su mejía.

- ¿Cielo puedes decirme que sucede? – le pregunté con el corazón en la mano. Me destrozaba el alma verla llorar aunque así fuera solo una lágrima. La abrasé y le di un beso en la mejía. Sequé sus lágrimas y le pregunté de nuevo.- Amor, ¿puedes decirme que es lo que está sucediendo? ¿Por qué lloras?

- ¿Por qué este lugar? – dijo entre lágrimas - ¿Por qué al lugar en donde fue nuestro primer beso? ¿Por qué en el lugar que un día me declaraste tu amor?

No entendía que sucedía, o que estaba haciendo mal. Saqué el cofre del anillo de compromiso del bolsillo de mi saco. Y pensé que era el momento indicado.

- Porque quiero que te cases conmigo. Por favor Beatriz, acepta casarte y pasar el resto de nuestras vidas a mi lado.

- Acabemos con esto de una vez por todas. Juan Pablo, lo lamento, pero no puedo seguir a tu lado.

¿Qué? ¿Que eran esas palabras que escuchaba?  Sentí que todo se desmoronaba, que el suelo se estaba hundiendo a mí alrededor.  Vi como lágrimas brotaban de sus ojos y sentí como un mar brotaba de los míos.  Tomé valor para hablarle, pero sentí llorar cuando intenté hacerlo.

-  Lamento que sea de esta manera.  Pero, por favor, compréndeme, no podemos seguir juntos.

Cada una de sus palabras se incrustaba dentro de mi corazón, dentro de mi alma, dentro de mí ser.  Estaba entrando en un infierno que no tenía salida.  Quería morir en ese mismo instante.  Quise tener una daga y suplicarle que la incrustara en mi corazón para que acabara con todo este dolor que dentro de mí estaba causando.

-      Dame una razón por la cual esto se está terminando.  ¿Qué hice para que te alejes de mí?  ¿Por qué te vas? ¿No entiendes que te amo y que te necesito junto a mí para poder vivir?

-      Por favor comprende que lo nuestro no puede seguir.  Lo siento pero es hora de decir adiós

¿Adiós? ¿Hora de decir adiós? ¡Que alguien me despierte de esta pesadilla! Seguía sin entender lo que estaba sucediendo o si era una muy mala broma. Solo quería que este maldito momento terminara de una sola vez.

- ¿Que hice mal? Dime para poder remediarlo si es que tiene remedio. Por favor no me dejes sin ninguna explicación. ¿Acaso no soy lo suficientemente bueno para ti? ¡Dímelo por favor!

- No es por ti ¡Entiéndelo! ¡Es por mí!

- ¿Cómo eres capaz de decidir por los dos?  Si tú dices que es por mi bien, ¿Por qué demonios decides por mí? ¿Por qué no dejas que también elija? ¿Quién diablos te crees para dejarme varado en medio de la nada y sin equipo para sobrevivir? ¡Contéstame carajo!

- Entiende que no podemos seguir, lo siento pero lo nuestro llegó hasta acá.  ¡Adiós!

Solitario Caballero

Prefiero ser un solitario caballero,
pasando desapercibido ante sus ojos,
su pesar, su tacto y su sentir.

 

Prefiero amar en silencio a gritar mis sentimientos,
a mostrar mi alma,
a mostrarme ante tus sueños,

 

Prefiero vivir mi vida,
caminar solo.
Prefiero encerarme en mi mundo,
jugar con mis sueños,
encerrar mi imaginación.

 

Prefiero… quiero ser yo.
Adaptarme ante mi,
crear mi destino,
forjar mi camino,
sacarte, transportarte  y enviarte a la luna.

 

Recuerdo, pensamiento o ilusión.
Abstracto como mis ideas,
necesario como el aire.

 

Una pequeña idea.
Líquido entre mis manos,
corredizo ante mi vida,
escaso como el agua que bebo.
Sólido, blando, espeso,
sin lograr digerirte,
pero indispensable como el alimento que trago.

Luchar en silencio

La vida suele ser complicada, pero se necesita valor para poder poner en marcha los motores y seguir.  Luego de una perdida es difícil ser valiente y luchar.  Lo se y lo sabés porque lo conversamos.  Una historia inspirada por vos.”

En esta solitaria banca de una desolada iglesia, doblo mis rodillas y pido a Dios que yo pueda permanecer en su corazón.  Mil lágrimas he derramado desde aquella lluviosa tarde de junio cuando ella decidió partir.  Le lloré mil lunas tratando de encontrar una razón para mi vivir.  Ahora entiendo, ya fue suficiente, y después de un año debo levantar mis alas y partir de nuevo a explorar nuevas fronteras, volar a distintos países donde ella no pueda estar.  Me cansé de luchar en silencio, buscando agua en un desierto que yo mismo había construido, ¿porque? ¿Por mis errores o por los suyos?  Viví en un mundo obscuro que  mi propia imaginación había creado, me escondí detrás de sus retratos y sus hábitos, quise ser perfecto para ella, sin tener en cuenta de que mi perfección estaba dentro de mi pidiendo a gritos ser yo mismo.  Cada paso que ella daba, yo lo perseguía, tratando de ir a su lado para ser su refugio y consuelo, sin obtener éxito.  No se si mi error fue no creer en el mismo Dios en el que ella creía, un Dios que siendo el mismo lo pintamos de distintos colores.  No comprendo si hice mal en haber visto la luz mucho tiempo antes que lo hiciera ella o si mi error fue el destino que me envío a un caserío y no a un residencial como lo hizo con ella.  Cada día, cada hora, cada minuto me hacía sentir un perdedor por no tenerle a mi lado, cada segundo se volvía en un guillotina que me regalaba llanto, frío y dolor.  Esta tarde llueve como la tarde en la que le conocí y también lo hizo la misma tarde en la que le perdí.  Pensé que el cielo lloró de alegría nuestro encuentro, luego mi mente me hizo creer que lloró nuestro adiós, aún así se me hizo difícil creer que solamente llueve porque debe de llover, porque ese es su destino y porque nadie debe de parar su labor.  Ahora usted señor, me pregunta, ¿La extrañas? solo se que mi respuesta es un inexplicable si, porque aún sabiendo de que esto no puede ser aún extraño su tacto y su hablar.  No se si el mismo Dios me hizo una mala jugada creyendo que ella era todo lo que le pedí o si se me olvidó pedirle que nunca la perdiera, pero, déjeme decirle señor que su Dios la arrebató de mi camino.  No se donde pueda encontrarse, pero prometo que esta es la última carta que le escribiré, eh dicho, estoy cansado de luchar en silencio pero sigo con ganas de luchar una vez más

“Pido disculpas por tomar tu historia, pero fue similar a la mía.  Gracias por saber que con vos mi secreto está seguro.”

Espero que este pequeño trozo de carbón sea capaz de sacar toda la rabia y odio que hay en mi corazón.  Anoche no pude dormir por tantos gritos y lamentos que escuchaba al lado de mi cama.  Sin querer recibí un golpe, no sabía de donde venía.  En primer lugar pensé que había sido de mi padre por un olor a rancio y alcohol que hasta mi nariz llegaba.  Pensé que había sido mi madre, a quien a través de la luz de la vela que alumbraba mi cuarto logré ver su cara que mostraba una silueta de sufrimiento.  "Alguno de mis 5 hermanos" pensé por un instante, pero al intentar huir me tropecé con el cuerpo de uno de ellos.  Juan, Pablo, Marta, María e Inés, todos estaban tendidos en el piso inmóviles.  Sus cuerpos yacían en el suelo de nuestro único cuarto que hacía nuestra casa.  "Pablo, despierta" dije gritando junto al cuerpo de mi hermano mayor, sin embargo, él no respondió.  Intenté correr pero un zapatazo que me dio en la cabeza me botó.  "Ahora es tu turno, debes acompañar a tus hermanos" dijo una voz encima de mí.  Me dieron ganas de vomitar por ese maldito olor a rancio y alcohol que ahora estaba tan cerca de mi nariz.  Unas manos posaron en mi cuello, apretándolo, asfixiándome.  La vela que alumbraba nuestro cuarto calló al piso, quemando unos papeles tirados,  por la lumbre que el fuego dio pude ver la cara de mi madre destrozada, tirada, golpeada y hasta desfigurada.  La lumbre alumbró el rostro que estaba encima de mí y pude ver a mi padre asfixiándome.  Tomé la pistola de balines de uno de mis hermanos que estaba tirada junto a mi padre, pero esta era mas pesada y fría que las demás.  Jale del gatillo, como le llamaban mis hermanos mayores, y de la pistola no salió una balín si no una explosión.  Ahora me tienen encerrado en este cuarto, muriéndome del sueño y tratando entender lo que pasó.  No pido entender lo sucedido porque a mis 8 años me falta por vivir.  Los policías me acusan de una masacre, dicen que he matado a toda mi familia, yo lo único que pido, es tener a mi madre aquí para que me saque de este frío y obscuro cuarto.

Después de una noche de copas creo que es necesario decir lo que por ti siento.  Porque decir que mi amor por ti puede contradecir todos los argumentos que pueda demostrar del rumbo de mi vida.  Apenas han pasado 14 meses y siento como si fuera hace unos momentos nuestro primer beso.  Ahora me pregunto ¿Donde estás? ¿Que te has hecho? ¿Donde te has metido?

Te he buscado por todo el continente, pensando en los posibles lugares donde puedas esconderte.  Mi primer viaje fue a Iguazú, donde en un aventurado viaje vi por primera vez tu sonrisa y donde me enamoré perdidamente de tu fiel compañía.  Recuerdo que juntos de la mano paseamos por aquel hermoso paisaje, escuche tu voz, supe tu nombre y nada más bastó para querer aventurar mi vida a tu lado.

Te busqué por los Andes, nuestro primer viaje juntos. En esa extraña cordillera me enseñaste que era amar, jamás nadie se había entregado a mí como lo hiciste esa noche.  Tu le pusiste nombre a nuestra primera cima y me juraste que ese instante jamás de tu mente lo ibas a borrar. 

Empezando mi locura por no encontrarte, emprendí mi viaje hasta las Amazonas.  Viajé por la selva buscando el lugar donde matrimonio te propuse.  Llegué sin descansar entre tan espesa selva hasta el altar donde por primera vez en mi vida a alguien pude amar. “Cásate conmigo” te dije sin pensar “Nada me haría mas feliz” respondiste sin vacilar.

Desesperado por encontrarte, hasta Machu Pichu me dirigí.  Caminé sin parar, sin descansar y sin un trago de agua a mi boca le di a saborear.  Esas ruinas me recuerdan más a ti y hacen más intensa esta agonía y todo porque hace 6 meses nos casábamos bajo el atardecer del más precioso de los días.

Ahora solo me queda esperar encerrado en el más triste de los cuartos de mi hermosa Guatemala.  Se que lees mis cartas y mis poemas.  Aunque como anónimos lleguen a mi blog tus respuestas, se que en algún lugar de Argentina estás, esperando a tu próximo amor puedas encontrar.

Una noche contigo

Dormir a tu lado,
abrazar tu cuerpo.
Oh Dios,
Nunca me despiertes de este lindo cuento.

He decido escribirte,
después de tanto llorar.
Pensando que mi vida
esta noche dejé atrás.

Dime,
si este día nos marchamos.
Vamos a un mundo donde el amor no carece,
y con las alas abiertas por los aires volamos.

Tu vida y la mía,
esta noche se unieron.
Has llenado mi corazón de alegría,
me has llevado a volar por los cielos.

Esta tarde llueve,
tu me has impermeabilizado con tu amor.
Nada de esto es más lindo,
que de rosas emane tu olor.

Estoy inspirado,
gracias a tu recuerdo.
Solo te pido algo,
no me despiertes de este lindo sueño.

Quien desempolvó un corazón

Saber que te tengo y no te puedo tocar.
Saber que te veo y no te puedo besar.
Porque tenerte y no tocarte es una agonía,
Porque verte y no besarte es pedirle al sol de verano que no alumbre al medio día.
 
¿Que hiciste?
Dímelo para darle la receta a la dueña de mi vida.
¿Que haces?
Dímelo para saber la razón por la cual necesito verte.
¿Que harás?
Dímelo para saber si mi destino depende de que a tu lado deba estar.
 
Esta tarde solamente dijiste hola.
Una palabra que bastó para que te llevaras completamente mi razón.
Tan solo una mirada,
tan solo una palabra,
tan solo una sonrisa, nada mas,
no necesitaste algo extra para hacerte la propietaria de mi corazón.
Llegaste en un momento lleno de dolor,
llegaste para llenar mi corazón con todo tu amor.
Te convertiste en mi luna para ser mi guía en la obscuridad,
eres mi sol para llenar mi escarchado corazón con tu calor.
Me pregunto, ¿Quien eres?
solo se que eres mi luna y mi sol.
Me pregunto, ¿Que quieres?
Y se que necesitas mi amor y mi corazón.
Esta noche tomaste mi mano,
he hiciste un remolino con ella.
Quise estar siempre a tu lado,
porque eres la más bella de todas las estrellas.
No se quien eres, no se de donde vienes,
dicen que eres un ángel enviado por Dios,
dicen que un ángel que a la tierra se mudó,
para que por la eternidad juntos podamos estar los dos.

Cuando escribes algo sin valor alguno

Eh estado pensando en que escribir esta mañana, pero nada se me viene a la mente.  En los últimos días he buscado la inspiración, esa inspiración que una noche de dolor llegó.  Mi madre me dice, ¿Para que buscas la inspiración? yo solo digo, para poder expresarme y sacar el dolor, amargura y felicidad que llevo dentro.  ¿Porque no puedo inspirarme?  Porque estoy muy confundido.  Detrás de una persona que le importa poco mis sentimientos, guardando una esperanza de algo que ya está perdido, tratar de convencer de vivir a alguien que está de la mano con la muerte y sobre todo, tratar de cambiar una cultura en alguien que no sabe de donde es.

Escucho una canción que dice: “Miedo, me sobra el miedo”, pienso y puedo decir que eso me sucede, me sobra el miedo.  Miedo de… perdón me perdí, miedo, ¿De que?  Tengo miedo de que el amor de mi vida me diga “Vete, mi vida nunca te perteneció” pero mas miedo de eso le tengo a perder a mi mejor amiga por preguntar ¿Quieres ser mi novia?  Esta maldita confusión me está hundiendo en la mierda, esa misma mierda que me aprisiona y me hunde en mi vacio y solitario cuarto.

Ayer por poco me agarro a golpes con un borracho sin razón.  Siento que mi vida se escapa entre mis dedos como agua en un río.  No encuentro la salida, quisiera que esto fuera como una película de ficción en donde podría tener una varita mágica o un súper poder especial y salir a la luz, abrir un agujero en alguna pared y poder volar para llegar hasta el sol… ¿El sol? si el Sol… ¿Seguro?… No, mejor a la luna.

Me pregunto si en la luna podría vivir tranquilamente un mal hablado como yo… No, creo que soy peor yo.  Hay cosas que me deprimen… Haber, ¿Cuales? Dar un paso, o dar dos… No te encierres en dar dos pasos, mejor demos tres.

Sigo solo en mi obscuro cuarto y la voz dentro de mí sigue hablando.  Tendría que haber ido a misa y no fui pero Dios no se apareció hoy para llevarme de la mano tal y como anoche se o rogué.  Es difícil vivir con tu enemigo bajo el mismo techo, pero, como decía mi padre… ¿Que dijo?  lo que no te mata te hace mas fuerte, buen punto, pero ¿porque no eliminarlo?

Estoy cansado y esta vez como siempre he escrito algo sin sentido y sin valor, sigo buscando a esa mujer llamada inspiración para que me haga volar por sus aires una vez mas.  Si alguien la ve, díganle que venga que esperándole estaré, pagaré una recompensa a quien la traiga de nuevo junto a mí.  Por este momento todo está bien, tomo mis zapatos y me levanto, busco unos jeans porque no se va a la Iglesia en pijama.  No me peino, no me rasuro y todo esto sigue un relajo.  Por un día más pensaré que mi vida es bella solamente para salir a la calle y sonreír.

Tú, mi sueño

Porque aceptarlo y decir que te amo es mi gran enigma.  Mi silencio esconde este gran amor que por ti aún vive.  Eres ese ángel que en una olvidada noche reviviste en mis sueños.

Y decir esta noche que te amo es retar a las leyes de la atracción, esas mismas leyes que te traen cada noche a mis sueños, te llevan al mundo que en el que me escondo solo para pedirme que luche por ti, que no te olvide y tus besos siempre lleve en mi corazón  y en mis pensamientos los haga vivir.

Todo empezó esa mañana, yo dormía como un trozo en mi cama, tú llegaste he interrumpiste mi sueño.  Te convertiste en una bella chica que junto a un chico sonreía.  Note tu felicidad y me revolqué de alegría porque mi objetivo había sido un éxito.  Había una vieja señora en un aislado asiento.  “¿Puedo acompañarle?” le pregunté “Por favor, me haría mucho bien” me contesto tristemente.  Observé sus ropas y estaban viejas y desechas, sus cabellos estaban sucios y enredados, saqué un chocolate y le pregunte “¿Desea comerlo?” ella dijo “Me encantaría, llevo 5 días sin probar bocado”.  Tomó el chocolate y enseguida a su boca lo llevó y sin querer, esa mañana una sonrisa de mis labios brotó.  Te busqué dentro del autobús y volví a notar tu alegría que daba destellos de luz iluminando los rostros de las personas tristes que abordaban con el bello amanecer.  Me volví a la triste señora que llevaba al lado y pregunté “¿Como se siente?” ella dice “eso no te incumbe, mejor recuéstate en mi hombro y vuela” seguí al pie de la letra su sugerencia y sin asco alguno por sus harapientas prendas me recosté en su hombro. Tú te levantaste de tu lugar para situarte al lado mío, te recostaste en mi hombro y me llevaste al cielo.  Todo dentro de mi mente daba vueltas y de pronto el autobús se volvió en mi vieja cama.

- ¿Porque me has traído hasta este lugar? – pregunté curioso.

- Recuerda mi pegoste, en esta cama empezó tu ilusión aquella lluviosa noche de mayo.

- ¿Como lo sabes?

- Siempre he estado en tu mente aunque quieras ocultarlo.  ¿Porque dudaste tanto antes de intentarlo? Si tan sólo hubieras sido más seguro, no me hubieras perdido.

- Wow me sorprende saber que todo hubiera estado escrito.

- No mi niño, nada está escrito. – me acarició la mejía y besó mi frente. – Si todo hubiera esta escrito, Dios aún nos tuviera juntos porque tu camino y el mío son uno solo.  ¿Porque no luchaste? ¿Porque no me buscaste? Siempre he estado en el mismo lugar esperándote a ti y a tu bello corazón.

Tome su cara, toqué sus labios le di un beso como nunca lo he dado a nadie.  Ella me abrazó y con ese abrazo se volvió la única dueña de mi corazón.

- Ve tu alrededor, ¿que ves? solo hay desorden y desastres por todos lados ¿Esto querías?  Esta es mi realidad, esta triste pobreza que ha estado conmigo desde el día que nací.  No quería darte esto, te merecías más que lo que me pertenece. – de mis ojos brotaron lágrimas que corrieron por mis mejillas.  Ella me abrazó y seco mis lágrimas – no quiero que te vayas, me rompería el corazón.

- Fuiste un niño muy tonto – dijo sonriendo -  por nada del mundo hubiera cambiado lo que viviría contigo.  Todo esto lo pudimos haber hecho de otra manera juntos, si tú hubieras tomado mi mano, me llevaras a caminar y yo me hubiera dejado llevar por este amor.  ¿Imaginas cuantas cosas hermosas podríamos haber hecho?  Hubiéramos tenido todo el mundo a nuestros pies.

Tomo mi cara y como yo lo había hecho anteriormente tocó mis labios dándoles un ardiente beso.  Su cuerpo y el mío estuvieron tan cerca casi volviéndose uno.  Sus besos encendieron mi cuerpo y los míos el suyo.  Quise parar el tiempo por toda la eternidad solamente para estar con ella.  Si tan solo se pudiera congelar un momento sabría que ese era el momento perfecto.  La solté y luego la llevé a mis brazos, la abrasé tan fuerte como un niño se aferra a un juguete que desean arrebatarle. 

- ¿Ósea que esta vez si te quedarás? – Le pregunte con la esperanza de que su respuesta fuer un sí.  Sentía que habían pasado años sin ella.  La necesitaba en mi vida, solo ella podría darle de nuevo esa luz que tanto necesitaba en mi vida.

- No mi niño bello, ya no pertenezco a este mundo.  Solo vengo a decir que te amo y desde un lejano lugar te seguiré amando.  Donde me encuentre, prometo que te cuidaré y por ti cada noche a Dios rogaré.  Lucha por lo que quieres y cuando por vencido te quieras dar busca en tu corazón, yo prometo que allí estaré.

Me dio un profundo beso y todo en ese momento se desvaneció. 

 

 

This night

Que fría e intrigante está la noche de hoy.  El viento sopla fuertemente como lo hace en las noches de invierno, ¿Que sucede? ¿Acaso el verano ahora se vuelve frio?  Salgo de mi laboratorio de contabilidad con la esperanza de no encontrar a nadie que pueda detenerme.  Rebeca escribe, saco mi celular del bolsillo y leo “Hace una linda luna” veo el obscuro cielo y me percato que tiene toda la razón.  Llego al kiosco y a mi primo escribo “Eh salido, tengo mucho sueño. No podré esperarte así que te veo mañana”.  En la universidad cada alma vive en su mundo, veo una pareja de novios besándose en uno de los corredores y río pensando en si verdaderamente el amor puede subsistir en una noche como la de hoy.  Camino por el parqueo que me lleva hasta la salida, veo un par de estudiantes fumando y a otro trio borracho caminando hasta el estacionamiento número 5 de la universidad, en su intento por entrar un guardia los detiene, les pide groseramente sus documentos y empieza una riña, los tres estudiantes se lanzan contra el guardia que saca un revolver y dispara.  Ignoro lo que pueda suceder entre los estudiantes en estado de ebriedad y el guardia, pienso que si no es conmigo no tiene razón por la cual deba importarme o afectarme.  Camino por la calle y me doy cuenta de que la noche está muy extraña, por las calles la gente camina sin saber a donde va y mucho menos hacia donde quieren ir.  Siento el frío viento y pienso que se parece mucho a la noche del 25 de diciembre.  Paso por el viejo puente que muchas veces escuchó mis suplicas y consoló mis llantos.  Veo a un grupo de pilotos de buses jugando cartas y veo como con entusiasmo apuestan lo poco que pudo haberles dejado su agitado día. Pienso, “jugarán a las cartas con el mismo ánimo con el que apuestan cada día su vida?”  vivo en un país donde matar pilotos de buses es tan común como matar cucarachas en la cocina de mi casa.  Sigo caminando y pienso que soy como las personas que no saben a donde ir.  La noche sigue extraña y consigo lleva a ese viento con aires de complicidad.  Tengo miedo, y me pregunto ¿Miedo de que?  Tal vez porque experimento muchos cambios en mí, creo que estoy empezando a madurar y por fin dejo atrás los recuerdos que no me dejan ser feliz, sin embargo siento mucho miedo.  Paso a la tienda y pienso ver sombras, el tiendero dice “'¿Que querés?” me sorprende su poca falta de atención y salgo.  Escucho un grito ahogado entre el fuerte viento, se parece mucho como a el de una chica pidiendo auxilio, volteo a ver pero no hay nada.  La calle ahora me parece vacía, mis pies caminan sobre ella por inercia, tengo un cuerpo cansado de vivir una rutina aburrida y tediosa.  Llego a mi casa y me encuentro con la misma mierda de los viernes.  Salgo al patio y la noche no cambia en nada, veo otra sombra, esta vez me parece ser la de un niño.  Me siento en mi cuarto a estudiar y le cuento a Rebeca sobre mis visiones, ella trata de darme ánimos diciendo que solamente son reacciones del cansancio.  Me siento en el sillón y empiezo a leer.  Me sumerjo en la lectura haciendo caso omiso de todo lo que a mi alrededor pasa, mi libro habla de exorcismos y demonios, la piel se me eriza de pensar e imaginar que tengo mis mas grande temor en mis manos.  El sofá tiembla, pero no le presto atención.  Escucho mi nombre en la cocina y me dirijo a ese lugar.  “Si” digo a mi madre pero no hay nadie.  Lleno un vaso con agua y la tomo de un sorbo.  El agua burbujea y sigo sin prestarle atención.  Camino y veo la puerta de la refrigeradora abierta, ¿Estaba así antes? Que importa.  Vuelvo de nuevo al sofá, sigo leyendo y esta vez un susurro me saca de mi habitación.  Tengo miedo y sin embargo sigo ese susurro.  “Te amo y te necesito” palabras que se cruzan por mi mente al escuchar tan dulce melodía. Reacciono y me pregunto ¿Acaso soy capaz de recibir amor?  Todo parece ahora llevarme hacía la extinción, el miedo sigue y no puedo controlarlo.  “Saldré a caminar” escribo y hago click en  enviar, Rebeca responde “no lo hagas” Erick dice “tené cuidado” y Dorian siempre apoyando escribe “la noche esta muy sola”.  No hago caso a ninguno de los tres, este momento será solo la noche, la luna y yo.  Abro la puerta de mi casa y veo a un niño parado frente a ella.  Sus ojos brillan extrañamente, denotan odio y tristeza.  Abre la boca y de sus labios salen unas extrañas palabras “manet illud”.  No entiendo lo que dice solo veo como desaparece, es extraño ver a alguien flotar pero ahora que he salido de mi casa no puedo dar vuelta atrás.  Camino con el miedo invadiéndome completamente el niño que acabo de ver si lugar a duda no era normal.  Cruzo en la equina y dejo que mis emociones me guíen.  Quiero dar marcha atrás pero ya es muy tarde.  Sigo caminando y el viento es cómplice de lo que me espera, esta fría noche llevaba consigo aires de maldad que seguramente no me llevan a buen final.  Levanto la mirada y esta vez veo a una bella dama.  Ella toma mi mano y me arrastra junto a ella, el miedo ha invadido tanto mi mente que no me deja avanzar.  Voy arrastrado hasta un lugar donde solo ella sabe donde se encuentra, empiezo a llorar y le suplico a Dios que me despierte de esta horrible pesadilla.  Ella voltea a verme y veo que sus ojos no tienen pupilas.  Ojos blancos como la niebla de esta obscura noche.  Sus vestidos poco a poco van desgarrándose en el empedrado callejón.   Si tan solo pudiera regresar a mi casa y de allí no salir.  Lloro amargamente sin saber la razón, mi cuerpo está frío a causa del miedo que siento, la mano logra soltarme y me levanto para seguir con esta agonía.  Si tan solo pudiera saber hasta donde llegaré.  Sacudo el polvo de mi ropa y me dirijo hacia donde ella se encuentra.  La veo con una vestido negro, a orillas de un peñasco.  Dentro del sonido escucho una voz que dice “Grata a mortem tuam”  Mi muerte ha llegado.  Un destello sale de los arboles y todo ha acabado.   Abro los ojos y veo un caos, mi camilla está junto a las de otros pacientes gritando y pidiendo auxilio.  ¡Estoy en un hospital!  Vuelve de nuevo la voz y con ella la vieja dama que me dice “De mí jamás te podrás escapar”

Sola, tú, yo y el mar

Tome mis maletas, tire del ancla y zarpé.  El mar me asechaba como un monstro a quien le molestaba mi presencia.  Hubieron tormentas que tambalearon mi barca, pero tú estuviste allí.  Tomaste el timón y me dijiste “No hay problema”.  Me convenciste de que a tu lado todo era mas sencillo.  Sonreíste y yo me enamoré, me alentaste y yo me ilusioné, viví cada momento con tranquilidad porque a mi lado tú prometiste estar.  La marea bajó, yo creí en tus esperanzas, en tus sueños y tus ilusiones, viví cada una de ellas como si fueran mías y las hice parte de mi vida.  Gracias a ti conocí el amor, sacudí mi empolvado corazón que ya viejo de esperar volvió a latir una vez más.  Después de dos semanas dentro de este gigantesco mar, me he convencido que contigo una eternidad debo estar, junto a ti debo permanecer porque sé que sola nunca me dejarás.  Nuestra barca ha tenido fallas, en tres semanas he aprendido que muchas filtraciones de agua puedo tapar, aprendí a tomar un martillo y a tu lado trabajar para que nuestra barca siempre pueda navegar.  Tú dices que esta barca al fondo nunca irá a parar, yo sonrío porque se que Dios nunca nos separará.  Ya son cuatro las semanas y anhelo a tierra llegar.  He aprendido a vivir, a soñar y a sonreír, tu dices que soy todo lo que en tu vida has pedido y has esperado, dices que por fin Dios tus suplicas ha escuchado y que mi destino es permanecer estar a tu lado.   Llega la sexta semana y por fin llegamos a tierra, nuestra primera noche está llena de amor.  Un miedo se apodera de mi y me hace perder los estribos.  Me llevas a la cama y haces entregarme a ti.  Cada una de las prendas caían lentamente, con tu respiración cerca de mí todas mis emociones enloquecieron, mi cuerpo experimentaba un cambio de temperatura, tu cuerpo y el mío tan cerca sudaban, eso ni tu ni yo pudimos controlar.  Esa noche descubrí el placer de dos cuerpos volviéndose uno solo para mostrar que es verdaderamente amar.  Ya son siete semanas y decides partir tu solo.  Ver el mar como un solitario marinero.  Duele ver tu partida pero tus sueños e ilusiones quedan conmigo grabadas en mi corazón.  Prometiste volver y creo de nuevo en tu promesa.  Una, dos, tres semanas y mi barca sigue igual, de este puerto has salido hacia el fin del mundo.  Solamente me pregunto, ¿Esperar o no esperar?  Te esperaré hasta que decidas regresar, pero, si tu decisión es quedarte a mitad del mar dará igual porque mis vestidos en este muelle desaparecerán.

Un viaje con Liz y Hans

Escucho una guitarra que me lleva hacia mí.  Algo dentro, muy dentro de mí brilla como el sol, solo hay un problema, ¿Dónde está?

Una voz grita, escucho un suspiro, esa guitarra me enamora, me lleva hacia ella, yo pregunto, ¿A dónde?
Verde, amarillo y rojo.  Son los colores que cruzan por mi mente, un duende saca un extraño cigarro que me hace curiosear, algo me duerme y pregunto ¿Qué es?

No siento mis pies, la voz vuelve a gritar, “estás loco como el coco” y me pregunto ¿Quién es?

Hans sale de la hierba, carraspea su garganta y dice: “Dentro de la maleza hay una guitarra, ella canta, ella grita, ella llora y me pide que vuelva cada tarde.  Llega hasta ella, si puedes, y pide que diga su nombre” y me pregunto ¿Por qué?

Camino, me adentro en la maleza, todo está tan lejos, la niebla se hace espesa y no veo nada.  Mi única guía desaparece, no puedo escuchar su melodía.  De repente una voz a mi espalda pregunta ¿A quién buscas?

¡Esa es la voz! Pensé.  La melodía que me hizo morir y nacer en un instante.  Ella dijo “Hola” y no pude responder.  Las lianas sujetaron mis pies tan fuerte que no pude moverme.  Puse toda mi atención en mis pies que no me percaté de que una liana enrollaba mi cuello.  Ella ve fijamente mi rostro y pregunta ¿Qué haces aquí?

“Tu melodía me ha traído hasta acá.  Me ha enamorado e hipnotizado.  Dime tu nombre”  exigí.  Ella solamente pregunta ¿Para qué?

“Si te lo digo en un instante despertarás y nunca de mí sabrás.  Puede no importarte y antes de eso solo diré: soy tu pasado y de mí tan fácil nunca te pudiste librar.  Te soltaré diré mi nombre y encontrarás lo que más has buscado y la razón por la cual escuchaste la guitarra.  Mi nombre es Liz ¿Ahora a dónde irás?”

Las lianas de mis pies se soltaron, mi mente mil vueltas dio en un largo viaje.  Ahora entiendo porque veo la luz, ahora sé porque mi guitarra.  Di mil vueltas para encontrar mi pregunta ¿Quién soy?

"Es lindo saber que puedo contar con ustedes"

Un último deseo

- Quisiera ser un oído para saber cómo las vibraciones hacen un sonido.
- ¡Es ese tu último deseo?
- No lo sé. Hay muchas cosas que me faltan por hacer.
- Si todavía hay cosas pídelas, así podrás descansar en paz.

Puse mi imaginación a volar, ¿Cuál sería mi último deseo?  Habían muchas cosas en mi interior como para pensar solo en una.  Mi madre siempre había deseado verme graduado de la universidad y con una familia lo cual nunca fui capaz de darle.  Desearía ver su sonrisa de satisfacción el día de mi graduación, sin embargo, aunque supere este obstáculo es algo que no podría cumplir.  Quisiera llevar de la mano a orillas de la playa a la mujer que me entregó todo a cambio de nada y en el crepúsculo de rodillas pedirle perdón por haberla dejado aquella tarde de abril.  Desearía besar sus labios y con ese beso bajarle la estrella más brillante del universo, meterla en su bolsillo y evitar que me olvidara junto con aquel atardecer que a todo puso un fin.  Decirles a mis amigos que si deseaba abandonar todo a cambio de una vida de viajero llena de aventuras, una vida que cambié por una corbata, una chaqueta y una silla detrás de un escritorio.  Darle aquel regalo de cumpleaños a mi hermano, regalo que quedó bajo mi cama con una moña verde y la tarjeta que decía “Más que mi hermano, eres parte de mi vida”.   Hubiera prestado atención al dibujo que mi sobrino hizo para mí por mi cumpleaños y así evitar que saliera corriendo hasta aquel trágico destino.  Dar el chocolate del día del cariño a mí mejor amiga, chocolate que dejé bajo la gaveta prometiendo cada día que se lo daría y ese día nunca llegó.  Desearía no tener esta camisa y dársela al mendigo que dormía enfrente de la iglesia.  Cambiaria todo por regresar el tiempo y haber ayudado a mi abuela con la cena del día del padre de mi abuelo, esa noche no quise ayudarla por irme de fiesta con mis vecinos.  Volvería a enamorarme sin medida y me entregaría completamente a alguien perdiendo el miedo que me ataba a no hacerlo.  Regalaría todo con tal de vivir sin nada, total, esta noche lo pierdo todo.  Sonreiría a cada persona que se cruzara en mi camino, diría “feliz día” a las personas que fueran con caras largas y le regalaría una sonrisa a todo mundo tratando de contagiar mi alegría.  Haría favores, correría todas las tardes, cumpliría mi dieta, dejaría de fumar, iría a la iglesia todos los días, rezaría por mis amigos, por mi familia, por mis compañeros y más que eso rezaría por mi país, escalaría volcanes, tomaría un vuelo que me llevara al lugar más remoto del mundo.  Cambiaría todo para volverme nada.

- ¿Has pensado bien tu deseo? 

Era mi último deseo, esta misma noche moriría.  ¿Había tiempo de algo más? Me temo que no habría tiempo para nada.

- Si, lo tengo – dije convencido de mi respuesta – necesito que acabes con esto. Prepara tu rifle y has lo que tengas que hacer.
- Si es tu deseo, no tengo nada más que hacer.
 
Preparó su rifle y con ojos de venganza jaló el gatillo y todo hizo “BUM”

- Sr. Rivera, ¿está prestando atención? Toda la clase espera su respuesta
- Si licenciado, perdone creo que tuve un deja Vuh, ¿Cree usted en esas cosas?
- Ese no es el tema Sr. Rivera, deje de soñar porque eso no le dará ningún fruto a su vida, mejor aterrice bájese de esa nube y ponga sus pies en el salón.
- Disculpe licenciado, pero yo pienso que si deja de soñar, deja de crecer.

 

Un corazón remendado...


Luna, ya no quiero rimas. Esta noche me entrego a ti como soy, como fui aceptado y como muchas personas más me han rechazado.  Esta noche te entrego mi corazón, te advierto que esta remendado, pero dime ¿Cómo funciona algo asi?  Un corazón remendado que no puede latir y ni siquiera palpitar. Te confieso que tiene una fuga, de él se escapa el amor que un día existió, de los hoyitos de las agujas salen las lágrimas que por mucho tiempo noche y día derramó.  Luna, ¿Para qué quieres un corazón así? Nunca fue apreciado, mucho menos fue valorado.  Todo lo que hizo fue latir por una misión fallida, por otro corazón que lo dejó abandonado, por una razón que le dio ilusiones en vano.  Recuerdo el día que se encontró con sus latidos, mi corazón palpitaba más de prisa, emocionado, exaltado que por poco sentía que de mi cuerpo iba a estallar, era capaz de causar una explosión con tal de estar al lado de ese corazón que le había hecho perder los estribos y que hizo que por tonto se le zafara un tornillo.  Habló con mis ojos para que le explicaran lo que veían, necesitaba saber porque él sin control latía, “¿Es bella?” preguntó curioso “Más de lo que imaginas” respondieron mis ojos.  Mi corazón latió con más fuerza con la noticia de los ojos, necesitaba saber algo más, entonces se fue con las manos y les pidió que dejaran sentir su tacto.  “Suave como la más fina y hermosa de las sedas”, así era su hermosa piel le explicaban mis manos, el pobre seguía entusiasmado, sin poder creer que lo que por tanto tiempo había buscado esa triste tarde había encontrado.   Luna, tu testiguas de lo que le imploraba que no se enamorara, el no escuchó diciendo que ya era mayor para saber lo que hacía, que tantas veces había sido lastimado y que esta era su oportunidad para demostrar que no vivía equivocado.  Hoy no le queda lugar donde penetrar esta aguja para sanarlo, sacar de una vez por todas ese amor que dentro de él sigue brotando.  Luna, ¿Sabes porque está tan lastimado? Porque esta misma tarde en un altar ese corazón que tanto amó a otros latidos se ha entregado.  Luna, junto con él te entrego los sueños rotos, las ilusiones con el viento desvanecidas, los sentimientos congelados con el frio de esta oscura noche.  Luna, tu que siempre de estrellas estas rodeada explícame porque a esta soledad mi vida ha sido condenada, teniendo un tonto corazón que los demás siempre se entrega sin medida, creando ilusiones que llegan a ti y como un meteorito se estrellan contra esta maldita realidad, soñando con días que nunca volverán porque sin duda alguna este tonto corazón jamás se volverá a enamorar.

El tonto que habló a la luna





Aquí me tienes sentado en este muelle nuevamente, son las 22:00 horas y no quiero moverme de este lugar en donde por enésima vez tu resplandor quiero contemplar.

Justo es este lugar a mi esposa días a tras te vine a presentar.

– Es muy linda – dijiste junto con el mar – Tendrás que protegerla o de tus brazos se marchará.
– No te preocupes – dije tu grandeza admirando – Que ella siempre en todo mi amor estaré contemplando.

Tu y el mar bendijeron esta unión, ella y yo unificamos nuestro amor. Los siguientes días vine radiante al mismo lugar, a gritar de felicidad por el amor que nos habías regalado. Hoy vengo de nuevo llorando a este muelle por el mismo amor de aquella noche que hoy tú nos has quitado.

Ella salió sin rumbo y sin dirección a encontrarse con la naturaleza, eso fue lo que ella dijo. Yo creí en sus palabras y la dejé ir, sin saber que de mi vida para siempre se marcharía hacia el lugar en donde los caminos nunca tendrán fin.

Ella se fue con viento la noche de ayer, que no soy nada sin ella no lo quiso entender.

Caminó por el bosque, bajo tu luz la guiaste hacia su destino, las aves me contaron que a tu encuentro se dirigía y que junto a ti por la eternidad permanecería.

Si, ella murió ayer dejándome solo en este atardecer, dejando conmigo este corazón roto, estos sueños esfumados y estas ilusiones en pedazos destrozadas. Luna, si contigo está, hazle llegar estas palabras, hazle llegar este amor, encerrado en lo que esta noche con lágrimas te entrego, todo este pobre y roto corazón.

Aquí me tienes sentado en este muelle por última vez, esperando que algún día mis oraciones puedas entender.

Libertad: Relato de un Carmesino


¿Quién goza de la libertad como lo hago yo?  Nadie se atreve a colgar de un diablo rojo o de una cafetera a estas horas de la noche.  ¿De qué me serviría este atuendo si transformara mi yo interno en nadie?  Talvez no vivo en Paitilla como lo esperara pero es la mejor manera para no ser esclavo de lo que no soy.  ¿Alguna vez has colgado del diablo rojo para llegar a tu casa?  Apuesto que no.  No puedes sentir la frescura de los vientos que soplan en julio, mucho menos gritar por el Corredor Sur, dejando correr toda tu energía para que se vuelva una con el viento y  el aroma del mar.  Te has dejado dominar por la inmensidad de los edificios en donde solo caminas para que vean tu ficha de una vana e inútil gloria.  ¿Dónde dejaste tu libertad?  Escondida detrás de una camisa y un corbatín con manchas, manchas de la vanidad e hipocresía que te hicieron dejar atrás a aquel inocente zambito.  Pero chilea, que no te de pena ver de dónde vienes que al final ser un rakataca es el mejor regalo que te ha dado la vida.  Gracias a eso has logrado todo lo que has querido y estas donde te encuentras.  No olvides que la libertad existe, no te ates a esos lazos que te unen a ser a lo que el mundo quiere… ser igual a todos.  Vente conmigo a caminar por la playa, a correr por las calles empedradas del Carmen donde puedes ser tú, donde puedo ser yo sin críticas, sin rencores, únicamente haciendo lo que mejor sabemos hacer, ser nosotros mismos.  Ven, toma esta baranda, corre conmigo y si alguien pregunta a donde vamos, diremos que vamos a esa línea del horizonte, donde la luna nos espera donde el sol no se esconde.

Superhéroe

Era un superhéroe que vivía en la vida real,
No me comparaban con Batman,
Mucho menos con Supermán.

Vivía mi sueño, trepaba de un lado a otro, atrapaba criminales, encarcelaba ladrones, sus armas mi cuerpo no penetraban, sus armas eran débiles ante mis poderes.

Recuerdo a la anciana de la carnicería, era de noche y ella auxilio a gritos pedía.  Desde mi guarida su preocupada voz escuchaba, tome mi traje y me dirigí a servir para lo que ella necesitara.


Abroché mi capa, tomé su cuchillo, lo rosé por una roca y en un abrir y cerrar de ojos el mismo brilló como un precioso zafiro.

Así es mi rutina de superhéroe, ayudando a los necesitados y llenando los barrotes de encarcelados.  Esta es mi vida y es real, porque es un sueño que quise hacer realidad.
Tweet