Un corazón remendado...


Luna, ya no quiero rimas. Esta noche me entrego a ti como soy, como fui aceptado y como muchas personas más me han rechazado.  Esta noche te entrego mi corazón, te advierto que esta remendado, pero dime ¿Cómo funciona algo asi?  Un corazón remendado que no puede latir y ni siquiera palpitar. Te confieso que tiene una fuga, de él se escapa el amor que un día existió, de los hoyitos de las agujas salen las lágrimas que por mucho tiempo noche y día derramó.  Luna, ¿Para qué quieres un corazón así? Nunca fue apreciado, mucho menos fue valorado.  Todo lo que hizo fue latir por una misión fallida, por otro corazón que lo dejó abandonado, por una razón que le dio ilusiones en vano.  Recuerdo el día que se encontró con sus latidos, mi corazón palpitaba más de prisa, emocionado, exaltado que por poco sentía que de mi cuerpo iba a estallar, era capaz de causar una explosión con tal de estar al lado de ese corazón que le había hecho perder los estribos y que hizo que por tonto se le zafara un tornillo.  Habló con mis ojos para que le explicaran lo que veían, necesitaba saber porque él sin control latía, “¿Es bella?” preguntó curioso “Más de lo que imaginas” respondieron mis ojos.  Mi corazón latió con más fuerza con la noticia de los ojos, necesitaba saber algo más, entonces se fue con las manos y les pidió que dejaran sentir su tacto.  “Suave como la más fina y hermosa de las sedas”, así era su hermosa piel le explicaban mis manos, el pobre seguía entusiasmado, sin poder creer que lo que por tanto tiempo había buscado esa triste tarde había encontrado.   Luna, tu testiguas de lo que le imploraba que no se enamorara, el no escuchó diciendo que ya era mayor para saber lo que hacía, que tantas veces había sido lastimado y que esta era su oportunidad para demostrar que no vivía equivocado.  Hoy no le queda lugar donde penetrar esta aguja para sanarlo, sacar de una vez por todas ese amor que dentro de él sigue brotando.  Luna, ¿Sabes porque está tan lastimado? Porque esta misma tarde en un altar ese corazón que tanto amó a otros latidos se ha entregado.  Luna, junto con él te entrego los sueños rotos, las ilusiones con el viento desvanecidas, los sentimientos congelados con el frio de esta oscura noche.  Luna, tu que siempre de estrellas estas rodeada explícame porque a esta soledad mi vida ha sido condenada, teniendo un tonto corazón que los demás siempre se entrega sin medida, creando ilusiones que llegan a ti y como un meteorito se estrellan contra esta maldita realidad, soñando con días que nunca volverán porque sin duda alguna este tonto corazón jamás se volverá a enamorar.

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