Sonó la alarma a las 5 de la mañana y sin darle un beso de buenos días me levanté de la cama. No le dirigí palabra alguna hasta que salí. Cerrando la puerta me detuvo y dijo.
- Vendrás temprano hoy? Necesito que hablemos sobre lo que pasó ayer.
- Sí, haré todo lo posible por estar aquí.
Sin ninguna palabra más me dirigí a la estación del metro. Esperé a que llegara, mientras repasaba lo sucedido el día anterior. Solo lograba recordar lo mal que me lo había pasado con Sophia, sentía un dolor muy grande en mi corazón. No estaba bien pasarla mal por mis estupideces, hacer que nuestra relación se tornara difícil solo porque había tenido un mal día. El metro llegó, lo abordé, y, para mi fortuna, un espacio vacío. Me dirigí hasta él y saqué mi libro, apenas y había logrado leer una página el día anterior. Lo abrí y me situé donde había dejado mi lectura. Sin ánimos de seguir leyendo lo cerré para guardarlo, cuando de él cae una tarjeta. Me incliné para recogerla, para mi sorpresa era una tarjeta de presentación que decía: "Rosana Smith". Mi corazón dio un respiro, me sentí como un adolescente con una nueva ilusión. Recordaba perfectamente quien era ella aunque no la haya visto mucho, no podía olvidar su cara. El metro paró en la estación en la cual ella lo había abordado el día anterior, ella no subió. Esperé llegar hasta mi trabajo para llamarle. Tomé nervioso mi celular, vi el número y con mis dedos temblorosos lo marqué.
- Aló.
- Hablo con Rosana?
- Si, con quien tengo el gusto?
- Hola, platicamos ayer en el metro y vi tu tarjeta dentro de mi libro.- tomé un respiro para proseguir - Y quiero saber si puedes tomar un café conmigo después del trabajo.
Se hizo un silencio sepulcral. Me sentí el idiota más grande del mundo por ser tan atrevido, sin embargo, esa sensación me encantó.
- Hay un café en la esquina de la avenida Europea, entre la torre de Van Gogh y la ermita de San Damián. Te espero allí a las 5. Hasta entonces.
Mi corazón latía cada vez más fuerte, era una sensación que me gustaba o más que eso, me encantaba. Mi día empezaba de nuevo a tener una nueva luz. Comencé a dar mi clase sin ningún problema, logré que los niños me hicieran un ensayo del tema que habíamos visto en el día. Pasaba cada minuto del día impaciente por que llegara la hora de estar en la cafetería con ella, conversar, pasar el tiempo a su lado. Todo eso se convertía en una odisea para mí. Mi día en el colegio terminó y aún tenía 2 horas para reunirme con ella. Llegué al centro de la ciudad y fui a la librería por un libro nuevo, ya me quedaba muy poco del libro que leía. Me llamó la atención un libro de un escritor Brasileño desconocido para mí. Llegué a la caja y pagué por el $15.00, era una oferta para los libros que acostumbraba a comprar. Con 20 minutos aún por disfrutar me dirigí hasta la avenida Europea para encontrarme con ella en la cafetería que me había indicado en nuestra conversación por teléfono.
- Uf, que gran conversación - me dije en un tono sarcástico.
Entré a la cafetería y para mi sorpresa ella ya se encontraba allí, sentada en una mesa de la esquina izquierda. Mi corazón dio un brinco dentro de mí. Mis piernas me temblaban y mi boca estaba seca a causa del nerviosismo que dentro de mí esa mujer causaba.
- Hola - saludé "Que saludo tan estúpido" pensé para mí - Lamento la demora.
- No te preocupes, aún no son las 5 - Me respondió con una amplia y hermosa sonrisa - ¿Como estuvo tu día? - preguntó ella.
- Muy bueno y mucho mejor que otros - Respondí nervioso.
Y así empezó nuestra conversación. Ella pidió un café con leche y unas galletas, mientras que yo solamente pedí un chocolate. Hablamos esta vez de trabajo, historias y viviendas con los niños, nada interesante para alguien que no sabe sobre el tema. Aprovechaba de vez en cuando para hacer algunas bromas y hacerla sonreír. Estaba enamorándome de su sonrisa. Así pasaron 2 horas junto a ella, 2 horas que para mí solo habían sido instantes. Sin poder detener el tiempo nos entró la noche.
- Me la he pasado muy bien a tu lado. Me gustaría que esto se repitiese con más frecuencia - dijo ella.
Mi corazón latía fuertemente, en ese instante no quería nada más que disfrutar ese momento. Era un momento que no sabría si volvería a repetirse.
- Gracias, créeme que tu compañía me ha hecho sentir muy bien. Creo que deberían de haber más personas como tú en este mundo.
Ella sonrió a mi comentario.
- Espero poder verte en otra ocasión - dijo ella - ten cuidado. Feliz noche.
- Adiós.
Caminé hasta la estación del metro cuando sentí que había olvidado algo. Sin prestarle atención bajé las escaleras para poder abordar el metro. Subí en él y me dirigí hasta mi casa. Eran las 8 de la noche cuando entré en ella. Cruzando la puerta baje de la nube en la que me había subido. "Sophia me había pedido venir temprano para platicar conmigo". Me dirigí a la sala y la encontré en el sofá esperando.
- Hola - Saludé. Me dirigí hacia ella para darle un beso pero mi respuesta fue un beso frio.
- ¿Que tal tu día? - pregunté
- ¡Supongo que después de esperar sentada más de tres horas en el mismo lugar, pues me imagino que de lo más relajante! – dijo ella con ironía.
- Hey pero no te pongas así, pudiste haberme llamado - le respondí luego de su acusación.
- Tu obligación era estar acá en el tiempo estipulado. ¿Puedo saber donde carajos te has metido durante toda la tarde? - Su tono de voz no era normal, reflejaba una ira muy grande.
- Solo fui de compras. No veo nada malo ir de compras luego de mi trabajo.
- Ah pero que día tan bonito escogiste para ir de compras. Tenías una obligación con tu esposa y la cambiaste por una tarde de compras. - Sus palabras me dolieron, aunque sabía perfectamente que tenían toda la razón. Le estaba fallando a mi esposa.
- Lo lamento, iré a descansar. Feliz noche - dije desconsolado.
- A dónde demonios crees que vas. Aún no hemos terminado - seguí subiendo las escaleras sin voltear a ver.
Llegando a nuestro dormitorio me tiré a la cama desconsolado. Ella abrío dando un portazo.
- Gracias por dejarme hablando sola - dijo entre lágrimas - ¿Que está pasando?
¿Porque tienes ese comportamiento? ¿Porque te cierras conmigo?