El tonto que habló a la luna





Aquí me tienes sentado en este muelle nuevamente, son las 22:00 horas y no quiero moverme de este lugar en donde por enésima vez tu resplandor quiero contemplar.

Justo es este lugar a mi esposa días a tras te vine a presentar.

– Es muy linda – dijiste junto con el mar – Tendrás que protegerla o de tus brazos se marchará.
– No te preocupes – dije tu grandeza admirando – Que ella siempre en todo mi amor estaré contemplando.

Tu y el mar bendijeron esta unión, ella y yo unificamos nuestro amor. Los siguientes días vine radiante al mismo lugar, a gritar de felicidad por el amor que nos habías regalado. Hoy vengo de nuevo llorando a este muelle por el mismo amor de aquella noche que hoy tú nos has quitado.

Ella salió sin rumbo y sin dirección a encontrarse con la naturaleza, eso fue lo que ella dijo. Yo creí en sus palabras y la dejé ir, sin saber que de mi vida para siempre se marcharía hacia el lugar en donde los caminos nunca tendrán fin.

Ella se fue con viento la noche de ayer, que no soy nada sin ella no lo quiso entender.

Caminó por el bosque, bajo tu luz la guiaste hacia su destino, las aves me contaron que a tu encuentro se dirigía y que junto a ti por la eternidad permanecería.

Si, ella murió ayer dejándome solo en este atardecer, dejando conmigo este corazón roto, estos sueños esfumados y estas ilusiones en pedazos destrozadas. Luna, si contigo está, hazle llegar estas palabras, hazle llegar este amor, encerrado en lo que esta noche con lágrimas te entrego, todo este pobre y roto corazón.

Aquí me tienes sentado en este muelle por última vez, esperando que algún día mis oraciones puedas entender.

Libertad: Relato de un Carmesino


¿Quién goza de la libertad como lo hago yo?  Nadie se atreve a colgar de un diablo rojo o de una cafetera a estas horas de la noche.  ¿De qué me serviría este atuendo si transformara mi yo interno en nadie?  Talvez no vivo en Paitilla como lo esperara pero es la mejor manera para no ser esclavo de lo que no soy.  ¿Alguna vez has colgado del diablo rojo para llegar a tu casa?  Apuesto que no.  No puedes sentir la frescura de los vientos que soplan en julio, mucho menos gritar por el Corredor Sur, dejando correr toda tu energía para que se vuelva una con el viento y  el aroma del mar.  Te has dejado dominar por la inmensidad de los edificios en donde solo caminas para que vean tu ficha de una vana e inútil gloria.  ¿Dónde dejaste tu libertad?  Escondida detrás de una camisa y un corbatín con manchas, manchas de la vanidad e hipocresía que te hicieron dejar atrás a aquel inocente zambito.  Pero chilea, que no te de pena ver de dónde vienes que al final ser un rakataca es el mejor regalo que te ha dado la vida.  Gracias a eso has logrado todo lo que has querido y estas donde te encuentras.  No olvides que la libertad existe, no te ates a esos lazos que te unen a ser a lo que el mundo quiere… ser igual a todos.  Vente conmigo a caminar por la playa, a correr por las calles empedradas del Carmen donde puedes ser tú, donde puedo ser yo sin críticas, sin rencores, únicamente haciendo lo que mejor sabemos hacer, ser nosotros mismos.  Ven, toma esta baranda, corre conmigo y si alguien pregunta a donde vamos, diremos que vamos a esa línea del horizonte, donde la luna nos espera donde el sol no se esconde.

Superhéroe

Era un superhéroe que vivía en la vida real,
No me comparaban con Batman,
Mucho menos con Supermán.

Vivía mi sueño, trepaba de un lado a otro, atrapaba criminales, encarcelaba ladrones, sus armas mi cuerpo no penetraban, sus armas eran débiles ante mis poderes.

Recuerdo a la anciana de la carnicería, era de noche y ella auxilio a gritos pedía.  Desde mi guarida su preocupada voz escuchaba, tome mi traje y me dirigí a servir para lo que ella necesitara.


Abroché mi capa, tomé su cuchillo, lo rosé por una roca y en un abrir y cerrar de ojos el mismo brilló como un precioso zafiro.

Así es mi rutina de superhéroe, ayudando a los necesitados y llenando los barrotes de encarcelados.  Esta es mi vida y es real, porque es un sueño que quise hacer realidad.
Tweet