Era un superhéroe que vivía en la vida real,
No me comparaban con Batman,
Mucho menos con Supermán.
Vivía mi sueño, trepaba de un lado a otro, atrapaba criminales, encarcelaba ladrones, sus armas mi cuerpo no penetraban, sus armas eran débiles ante mis poderes.
Recuerdo a la anciana de la carnicería, era de noche y ella auxilio a gritos pedía. Desde mi guarida su preocupada voz escuchaba, tome mi traje y me dirigí a servir para lo que ella necesitara.
Abroché mi capa, tomé su cuchillo, lo rosé por una roca y en un abrir y cerrar de ojos el mismo brilló como un precioso zafiro.
Así es mi rutina de superhéroe, ayudando a los necesitados y llenando los barrotes de encarcelados. Esta es mi vida y es real, porque es un sueño que quise hacer realidad.
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